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Textos legales obligatorios de una web o tienda online: qué necesitas y por qué

Aviso legal, política de privacidad, cookies y condiciones de venta: qué textos legales necesita tu web o tienda online, quién los exige (LSSI-CE, RGPD, LOPDGDD) y qué pasa si falta alguno.

Equipo Fube · 23 de julio de 2026 · 13 min de lectura
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Textos legales obligatorios de una web o tienda online: qué necesitas y por qué

Montar la web es la parte divertida: el diseño, las fotos de producto, el botón de compra. Los textos legales —esos enlaces pequeños del pie de página— casi siempre se dejan para "luego", y ese "luego" no llega hasta que alguien pregunta por ellos o llega un aviso. La buena noticia es que no son un misterio: son tres o cuatro documentos, cada uno con una función muy concreta, y una vez entiendes qué cubre cada uno, dejan de dar pereza.

Esta guía es para quien tiene (o va a tener) una web con actividad económica o una tienda online y quiere saber, sin tecnicismos, qué páginas legales necesita, quién las exige y qué ocurre si falta alguna. No sustituye el criterio de un profesional —cada negocio tiene sus matices—, pero sí te da el mapa para no ir a ciegas.

Qué textos legales necesita una web (y cuáles añade una tienda online)

Con carácter general, una web con cualquier tipo de actividad económica necesita tres documentos base, y una tienda online suma un cuarto:

DocumentoQué cubreMarco de referencia¿Quién lo necesita?
Aviso legalQuién eres y bajo qué condiciones se usa la webLSSI-CEToda web con actividad económica
Política de privacidadQué haces con los datos personales que recogesRGPD + LOPDGDDToda web que trate datos (formularios, newsletter, cuentas…)
Política de cookiesQué cookies usas y con qué consentimientoLSSI-CE + RGPDToda web con cookies no imprescindibles
Condiciones de venta / contrataciónCómo se compra, se paga, se envía y se devuelveNormativa de consumidores + LSSI-CECualquier web que venda productos o servicios

Una web informativa que solo tiene un formulario de contacto necesita los tres primeros. En cuanto añades un carrito y un botón de pago, el cuarto pasa a ser obligatorio. Veamos cada uno.

El aviso legal es la carta de presentación jurídica de tu web. Su origen es el artículo 10 de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (la LSSI-CE), que fija un estándar exigente: el prestador debe permitir el acceso a su información «por medios electrónicos, de forma permanente, fácil, directa y gratuita». Esas cuatro palabras son el criterio con el que se mide si tu aviso legal cumple: escondido tras un formulario o solo bajo petición, no vale.

Quién debe tenerlo. Prácticamente cualquier web que desarrolle una actividad económica, aunque sea indirecta: si vendes, si tienes publicidad, si captas clientes o si generas cualquier ingreso a través del sitio, entras en el ámbito de la LSSI-CE. Un blog estrictamente personal y sin ánimo comercial puede quedar fuera, pero la frontera es más fina de lo que parece.

Qué datos exige el artículo 10.1. La lista es tasada, y hay un punto que casi todo el mundo se salta (el último):

  • Nombre o denominación social, y residencia o domicilio —o la dirección de un establecimiento permanente en España—.
  • Dirección de correo electrónico «y cualquier otro dato que permita establecer con él una comunicación directa y efectiva».
  • Datos de inscripción en el Registro que corresponda.
  • Si tu actividad está sujeta a autorización administrativa previa, sus datos y el órgano que supervisa.
  • Si ejerces una profesión regulada: colegio profesional y número de colegiado, título académico, Estado de la UE donde se expidió y las normas profesionales aplicables.
  • El número de identificación fiscal.
  • Información clara y exacta sobre el precio del producto o servicio, «indicando si incluye o no los impuestos aplicables y, en su caso, sobre los gastos de envío». Sí: el precio con impuestos y los gastos de envío son parte de la obligación de información general, no solo de las condiciones de venta.
  • Los códigos de conducta a los que estés adherido y cómo consultarlos.

El apartado 2 del mismo artículo aclara que la obligación se da por cumplida si publicas todo eso en tu sitio web en esas condiciones. Además del mínimo legal, lo habitual es añadir las condiciones de uso del sitio y una nota sobre propiedad intelectual de los contenidos.

Si prefieres partir de una base sólida en lugar de una página en blanco, puedes crear un modelo de aviso legal para tu web conforme a la LSSI-CE y personalizarlo con tus datos. Conviene, en cualquier caso, revisarlo con tu asesoría si tu actividad tiene particularidades.

Política de privacidad: qué haces con los datos (RGPD y LOPDGDD)

En cuanto tu web recoge un solo dato personal —el correo de un formulario de contacto, el alta a una newsletter, los datos de una cuenta de cliente—, entra en juego el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD, Reglamento (UE) 2016/679) y su desarrollo en España, la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD, Ley Orgánica 3/2018).

Quién debe tenerla. Casi todas las webs. Basta con tratar datos personales para que exista el deber de informar. Y "tratar" es un concepto amplio: recogerlos, almacenarlos, enviarlos a un proveedor de email marketing o analizarlos ya cuenta.

Qué información traslada. El RGPD exige informar al interesado, en un lenguaje claro y en el momento de recoger los datos, de aspectos como:

  • Quién es el responsable del tratamiento (tú o tu empresa) y cómo contactar.
  • Qué datos se recogen y con qué finalidad (contacto, envío de pedidos, marketing…).
  • La base legal que legitima cada tratamiento (consentimiento, ejecución de un contrato, interés legítimo…).
  • A quién se ceden o comunican los datos (encargados de tratamiento como tu proveedor de hosting, pasarela de pago o herramienta de correo).
  • Durante cuánto tiempo se conservan.
  • Cómo ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad.

Es el documento que más se personaliza, porque depende de qué recojas y con quién lo compartas. Para arrancar con una estructura correcta, puedes generar un modelo de política de privacidad conforme al RGPD y ajustarlo a los tratamientos reales de tu negocio.

Política de cookies: qué rastreas y con qué consentimiento

La política de cookies explica qué cookies utiliza tu web, para qué sirven y cómo el visitante puede aceptarlas, rechazarlas o configurarlas. Su base es el artículo 22.2 de la LSSI-CE, que merece leerse entero porque es más concreto de lo que se suele contar: cuando se emplean «dispositivos de almacenamiento y recuperación de datos en equipos terminales», hay que informar «de manera clara y completa sobre su utilización y finalidad, ofreciéndoles la posibilidad de rechazar el tratamiento de los datos mediante un procedimiento sencillo y gratuito». A eso se suma el RGPD cuando esas cookies tratan datos personales.

Ese mismo apartado deja fuera el almacenamiento «con el fin de efectuar o facilitar técnicamente la transmisión de una comunicación» y el estrictamente necesario para prestar el servicio que el usuario ha pedido: son las llamadas cookies técnicas, que no necesitan consentimiento.

Quién debe tenerla. Cualquier web que instale cookies que no sean estrictamente necesarias para su funcionamiento: analítica, publicidad, botones de redes sociales, mapas embebidos, vídeos incrustados… Si tu web solo usa cookies técnicas imprescindibles (por ejemplo, mantener la sesión del carrito), el régimen es más flexible; en la práctica, casi cualquier tienda con analítica o marketing necesita gestionar el consentimiento.

Dos piezas, no una. La política de cookies suele acompañarse de un banner de consentimiento que permite aceptar o rechazar antes de que las cookies no necesarias se activen. Y fíjate en que la exigencia de que rechazar sea «sencillo y gratuito» está en la propia ley, no solo en las guías: un banner con un botón grande de «Aceptar» y el rechazo escondido tras dos clics de configuración es justo lo que el artículo 22.2 no quiere. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) publica además una guía de referencia sobre cómo pedir ese consentimiento. Muchos negocios integran la información de cookies dentro de su política de privacidad o la enlazan desde ahí, de modo que ambos documentos se leen como un conjunto coherente.

Condiciones generales de contratación: obligatorias si vendes online

Aquí es donde una tienda online se separa de una web informativa. Si vendes productos o servicios por internet, necesitas unas condiciones generales de contratación (a menudo llamadas también condiciones de venta o términos de compra). Este documento se apoya en varias normas que conviven: la normativa de defensa de los consumidores (el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, TRLGDCU), la LSSI-CE en lo relativo a la contratación electrónica, y la Ley de Condiciones Generales de la Contratación (Ley 7/1998) para el clausulado que se aplica a todos los clientes por igual.

Quién las necesita. Cualquier web desde la que se pueda contratar: un e-commerce de productos, una plataforma de servicios, una suscripción, la venta de un curso o de un producto digital.

Qué regulan, con carácter general.

  • La identidad del vendedor y el proceso de compra paso a paso.
  • El precio final, los impuestos aplicables y los gastos de envío.
  • Las formas de pago y de entrega, con plazos.
  • La política de devoluciones y la garantía legal.
  • El derecho de desistimiento, la pieza que más se olvida y la que más protege al comprador.

El derecho de desistimiento: la cláusula que no puede faltar

Cuando vendes a consumidores (B2C), el artículo 71.1 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios da al comprador «un plazo mínimo de catorce días naturales» para desistir, sin justificar el motivo. Tus condiciones deben informar de él con claridad: cómo se ejerce, en qué plazo y quién asume los costes de la devolución.

Y aquí está la consecuencia que más caro sale, porque no es una ampliación vaga sino una cifra: si no informas del derecho de desistimiento, el artículo 105.1 dice que el periodo «finalizará doce meses después de la fecha de expiración del periodo de desistimiento inicial». Es decir, pasas de dos semanas a más de un año en el que cualquier cliente puede devolverte el pedido. Y si informas tarde —dentro de esos doce meses—, el apartado 2 reabre el reloj: el plazo expira a los catorce días naturales desde que el consumidor recibe la información.

Las excepciones son una lista cerrada, la del artículo 103, no un criterio abierto. Entre ellas: los bienes «confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor y usuario o claramente personalizados» (letra c), los que «puedan deteriorarse o caducar con rapidez» (d), los bienes precintados no aptos para devolución por salud o higiene que se hayan desprecintado (e), y las grabaciones o programas informáticos precintados desprecintados tras la entrega (i). Hay más letras; revisa con un profesional cuáles afectan a tu catálogo, porque si tu producto no encaja en ninguna, el desistimiento se aplica.

Si aún no tienes este documento, puedes partir de un modelo de condiciones generales de contratación que ya contempla desistimiento, garantía y formas de pago, y adaptarlo a tu negocio. Ten en cuenta que las ventas B2B (a otras empresas o profesionales) siguen reglas distintas: el derecho de desistimiento del consumidor, con carácter general, no se aplica entre profesionales.

Qué pasa si falta alguno (sin dramatismos)

Conviene desactivar aquí el alarmismo: no tener los textos legales al día no significa una sanción automática al día siguiente. Pero sí son obligaciones reales, y tenerlas resueltas evita problemas evitables. De forma resumida:

  • Aviso legal. La LSSI-CE contempla un régimen sancionador para el incumplimiento de las obligaciones de información. En la práctica, la falta de identificación suele tratarse como una infracción de menor gravedad, pero es de las más fáciles de detectar (basta con abrir la web).
  • Privacidad y cookies. El RGPD y la LOPDGDD prevén un régimen sancionador que la AEPD aplica de forma proporcional a cada caso. La ausencia de política de privacidad, o un banner de cookies que no permite rechazar con la misma facilidad con la que permite aceptar, están entre los motivos habituales de reclamación.
  • Condiciones de venta. Más allá de la posible actuación de las autoridades de consumo, el mayor riesgo es práctico y cotidiano: sin condiciones claras, cada devolución, cada reclamación y cada "esto no era lo que pedí" se convierte en una discusión sin reglas escritas a las que remitirse.

En todos los casos, la vía sensata no es el miedo, sino el orden: tener los documentos publicados, accesibles desde el pie de página y adaptados a lo que realmente hace tu web. Y, cuando tu actividad tenga particularidades, contrastarlos con un profesional.

Preguntas frecuentes

¿Puedo copiar los textos legales de otra web? No es recomendable. Cada negocio trata datos distintos, vende cosas distintas y opera bajo condiciones distintas; copiar un texto ajeno suele dejar información incorrecta (otro titular, otras finalidades, otros plazos) que no te protege y puede inducir a error. Es mejor partir de un modelo y personalizarlo con tus datos reales.

¿Necesito los textos legales si mi web solo informa y no vende nada? Con carácter general, sí para el aviso legal y la privacidad si hay actividad económica o recoges cualquier dato (aunque sea un formulario de contacto), y para la política de cookies si usas cookies no imprescindibles. Las condiciones de venta solo son obligatorias cuando existe la posibilidad de contratar o comprar online.

¿La política de privacidad y la de cookies son el mismo documento? Son documentos distintos con finalidades distintas, aunque están relacionados y muchas webs los enlazan entre sí. La política de privacidad explica el tratamiento general de datos; la de cookies se centra en los identificadores que se instalan en el dispositivo del visitante y en cómo se pide su consentimiento.

¿El derecho de desistimiento se aplica siempre? En las ventas a distancia a consumidores, sí: catorce días naturales como mínimo (art. 71.1 del TRLGDCU). El artículo 103 recoge una lista cerrada de excepciones —bienes personalizados, productos que se deterioran o caducan con rapidez, precintados desprecintados por higiene o salud, software y grabaciones desprecintados, entre otras— y el derecho no se aplica igual entre empresas. Revisa tu caso concreto con un profesional.

¿Dónde tienen que estar publicados estos textos? Lo habitual y recomendable es enlazarlos desde el pie de página, accesibles desde cualquier parte de la web. En una tienda online, además, las condiciones de venta y la información de desistimiento deben poder consultarse durante el proceso de compra, antes de confirmar el pedido.


Tener los textos legales resueltos es uno de esos cimientos que, una vez colocados, dejas de mirar: das de alta el aviso legal, la política de privacidad, la de cookies y —si vendes— las condiciones de venta, los enlazas en el pie, y tu web queda en orden. Puedes empezar por un modelo de aviso legal y unas condiciones generales de contratación gratuitas, adaptarlos a tu negocio y, si tu actividad tiene matices, pasarlos por tu asesoría.

Y cuando la parte legal esté lista y empiecen a llegar los pedidos, la facturación es el siguiente cimiento: si vendes en WooCommerce o PrestaShop, la integración de ecommerce de Fube te trae los pedidos y los convierte en facturas conformes a Verifactu sin copiar los datos dos veces. Lo contamos paso a paso en facturar los pedidos de tu tienda online.

Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Recoge la normativa vigente a 1 de septiembre de 2026; para tu caso concreto, consulta con un profesional.

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