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Te piden cambiar el IBAN de una factura: cómo detectar el fraude antes de pagar

Un correo de tu proveedor avisa de que ha cambiado de cuenta y la factura trae otro IBAN. Cómo comprobar si es real, qué hacer si ya has pagado y cómo proteger tus propias facturas.

Equipo Fube · 11 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Contenido generado con IA y revisado por el equipo de Fube. Cómo creamos nuestro contenido

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Te piden cambiar el IBAN de una factura: cómo detectar el fraude antes de pagar

Te piden cambiar el IBAN de una factura: cómo detectar el fraude antes de pagar

Es martes, tienes que pagar a un proveedor de siempre y te llega un correo: «Hemos cambiado de banco, la factura adjunta ya lleva el nuevo número de cuenta. Por favor, no uses el anterior». El logo es el suyo, la firma también y el importe cuadra con lo pactado. Pagas. Dos semanas después, el proveedor de verdad reclama la factura y tú ya no tienes el dinero.

Es una de las estafas más habituales contra autónomos y pymes y funciona por una razón simple: no ataca al banco ni al ordenador, ataca el momento en que tú confías en un cambio de datos. Este artículo es para quien paga facturas de proveedores y para quien las emite: qué señales delatan el engaño, cómo verificar un cambio de IBAN en un minuto, qué hacer si ya has transferido y cómo evitar que alguien se haga pasar por ti.

Cómo funciona el engaño

Casi siempre sigue el mismo guion:

  1. El estafador observa o adivina una relación comercial real. A veces ha entrado en el correo del proveedor o en el tuyo; otras, solo ha visto una factura anterior o información pública.
  2. Escribe en el momento justo, cuando hay una factura pendiente de pago. Puede reenviar la factura real con el IBAN alterado o mandar una nueva «corregida».
  3. Pide un cambio de cuenta con una excusa creíble: cambio de banco, embargo en la cuenta antigua, fusión con otra empresa, auditoría.
  4. Mete prisa o discreción: «te rogamos que se abone hoy» o «no lo comentes con el resto del equipo».

La clave es que el documento parece auténtico. No hace falta que la factura sea falsa de principio a fin: basta con que el IBAN sea otro.

Señales que deberían hacerte parar

Ninguna prueba por sí sola, pero varias juntas son motivo para verificar:

  • El cambio llega por correo y no por el canal habitual. Tu proveedor te comunica los datos bancarios siempre en la factura o en su portal, y de repente lo hace en un mensaje aparte.
  • El remitente se parece, pero no es. Una letra cambiada en el dominio, un .co en lugar de .com, o un nombre correcto con una dirección que no reconoces. Mira la dirección completa, no solo el nombre que muestra el cliente de correo.
  • La cuenta nueva es de otro país o de un banco que no te suena, cuando el proveedor es una empresa local con su cuenta de siempre.
  • El IBAN pertenece a otro titular. Si tu banco te muestra el nombre del beneficiario o lo comparas con el de la factura, no coinciden.
  • Prisa y presión. Una urgencia que antes no existía y que impide que consultes con nadie.
  • Cambios mínimos en el documento. Maquetación ligeramente distinta, un tipo de letra diferente, un número de factura que no sigue su serie habitual.
  • Te piden no usar el teléfono, o responden que «están de viaje y solo atienden por correo».

La regla de oro: confirma el cambio por un canal que no sea el del mensaje

Esto es lo único que de verdad frena el fraude, y cabe en un minuto:

  1. No respondas al correo que te pide el cambio ni uses el teléfono que aparece en él. Si el correo es falso, ese teléfono también lo es.
  2. Llama a un número que ya tuvieras: el de tu último contrato, el de una factura anterior, el de su web escrita a mano en el navegador. Pregunta por tu contacto habitual.
  3. Pide que te confirmen el IBAN completo y compáralo con el que tienes. Que lo digan ellos, no tú.
  4. Deja constancia: anota con quién hablaste, cuándo y qué te confirmaron. Si pasa algo, esa nota vale oro.

Si no consigues hablar con nadie, la decisión correcta es esperar. Pagar un día tarde cuesta mucho menos que pagar a quien no debes. Y un proveedor legítimo entenderá que verifiques un cambio de cuenta.

Hábitos que lo evitan sin esfuerzo

No hace falta montar un departamento de seguridad. Con estas costumbres reduces casi todo el riesgo:

  • Ten los datos bancarios de cada proveedor guardados en un solo sitio y compara siempre contra eso. En Fube, la ficha del proveedor guarda el IBAN junto al resto de sus datos, de modo que cualquier cambio se nota porque lo que llega ya no coincide con lo que tienes.
  • Trata el cambio de IBAN como un trámite aparte, con su propio paso de verificación, igual que un alta nueva. No lo mezcles con el pago de una factura corriente.
  • Exige dos personas en los cambios de cuenta, si trabajas con más gente: una pide el cambio y otra comprueba. En un negocio de una sola persona, la segunda comprobación es la llamada.
  • Revisa quién es el titular cuando tu banco te lo muestre antes de confirmar una transferencia. Cada vez más entidades avisan cuando el nombre del beneficiario no coincide con el IBAN introducido; si te sale ese aviso, no lo ignores.
  • Cuida tu propio correo: contraseña distinta y larga, verificación en dos pasos y revisar de vez en cuando las reglas de reenvío automático, que es una forma habitual de espiar conversaciones.
  • Desconfía de las facturas reenviadas «corregidas». Una factura que sustituye a otra tiene que decirlo con claridad y seguir su procedimiento; si dudas, contrasta con el proveedor. Para el caso de datos erróneos de verdad, tienes cómo pedir la corrección a un proveedor.

Ya he pagado a una cuenta que no era: qué hacer, en este orden

Actuar rápido importa más que cualquier otra cosa. No hay garantía de recuperar el dinero, pero cada hora cuenta.

  1. Llama a tu banco ahora, no mañana. Explica que has hecho una transferencia a una cuenta equivocada por una posible estafa y pide que intenten la devolución o el bloqueo de los fondos. Cuanto antes se avise a la entidad del beneficiario, más opciones hay.
  2. Reúne las pruebas: el correo original con sus cabeceras, la factura recibida, el justificante de la transferencia, el IBAN de destino y las conversaciones posteriores. No borres nada.
  3. Presenta una denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil con esa documentación. Algunos bancos la piden para tramitar la reclamación.
  4. Avisa a tu proveedor real por un canal fiable. Es posible que su correo también esté comprometido y haya más clientes afectados.
  5. Cambia las contraseñas del correo implicado y revisa las reglas de reenvío y los accesos recientes.
  6. Consulta con tu asesoría cómo reflejar el incidente. La deuda con tu proveedor real y el tratamiento contable y fiscal de lo perdido dependen de las circunstancias de cada caso, y no es algo para improvisar.

Mientras tanto, no marques la factura como pagada como si nada hubiera pasado: el pago no llegó a quien debía.

Si el engañado es tu cliente: protege tus propias facturas

El fraude también corre en sentido contrario. Alguien puede escribir a tus clientes haciéndose pasar por ti y pedirles que paguen en otra cuenta. Tú ni te enteras hasta que el cliente dice que ya pagó y no te llega nada.

  • Pon siempre tu IBAN en la factura, y que sea el mismo en todas. Si el cliente lo ve igual cada mes, un cambio le llamará la atención.
  • Avisa por escrito y con antelación si de verdad cambias de cuenta, y ofrece al cliente una forma de confirmarlo por teléfono. Un cambio real que se comunica bien evita que uno falso pase desapercibido.
  • Dile a tus clientes habituales cómo les contactas y que desconfíen de cualquier cambio que llegue por otra vía. Basta una línea en el pie de la factura.
  • Usa un correo con tu propio dominio para enviar facturas, no una cuenta genérica gratuita: es más difícil de suplantar sin que se note.
  • Si un cliente te dice que ha pagado y no ves el ingreso, no pienses solo en un retraso. Pregunta a qué cuenta lo mandó y compara con la tuya.

Y cuando llegue un ingreso que no sabes de quién es, tienes cómo identificar qué cliente ha pagado.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio que mi proveedor me avise del cambio de cuenta por escrito?

No hay una fórmula legal única, pero en la práctica es la mejor protección para los dos. Lo razonable es que el cambio conste por escrito y que tú lo confirmes por otro canal antes de pagar.

¿Me puede pasar aunque mi correo no esté hackeado?

Sí. El estafador puede limitarse a suplantar la dirección parecida de tu proveedor usando información pública o una factura anterior. Por eso lo que cuenta es verificar por un canal distinto, no confiar en que el mensaje «parece» auténtico.

¿Sirve de algo comparar el IBAN con el de pagos anteriores?

Mucho. Es la comprobación más barata: si tienes guardado el IBAN con el que ya has pagado antes, cualquier cambio salta a la vista. Por eso conviene no depender de la memoria y tener los datos del proveedor en un solo sitio.

¿Y si el IBAN nuevo viene en una factura que parece correcta?

Una factura con buena pinta no prueba nada: el IBAN es un dato que se puede alterar sin tocar nada más. Mantén el mismo criterio con cualquier cambio de cuenta, venga en un correo o dentro de una factura.

Cierre: un minuto de verificación vale más que una reclamación

El fraude del cambio de IBAN se frena con un gesto: confirmar por teléfono, con un número que ya tenías, cualquier cambio de cuenta antes de pagar. Si además tienes los datos de tus proveedores ordenados y revisas lo que sale de tu cuenta, el engaño deja de funcionar. Con Fube puedes tener las fichas de proveedores y tus cuentas bancarias en un mismo sitio, y ver cada pago frente a la factura que lo origina.

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