Cómo creamos nuestro contenido
Publicamos sobre facturación, impuestos y trámites: temas en los que un dato equivocado le cuesta dinero a quien lo lee. Esta página cuenta cómo se hace cada artículo, quién lo revisa y qué hacemos cuando nos equivocamos.
De dónde salen los temas
Escribimos sobre lo que se nos pregunta: dudas que llegan a soporte, trámites que la gente hace dentro de Fube y cambios de normativa que afectan a quien factura en España. Los temas de actualidad se abren sólo cuando hay una fuente oficial que los sostenga, no cuando aparecen en un titular.
Cada dato fiscal se contrasta con la fuente oficial
Tipos, plazos, umbrales y obligaciones se comprueban contra el BOE, la sede electrónica de la AEAT, la Seguridad Social o la administración autonómica que corresponda, y la fuente se enlaza en el propio artículo. No inventamos cifras ni fechas: si una afirmación no se puede verificar contra una fuente oficial, el artículo no se publica.
Lo escribe una IA con unas reglas escritas
El primer borrador lo genera un sistema de IA a partir de un documento de reglas que fija qué se puede afirmar y qué no: nada de asesoramiento personalizado, nada de prometer funciones que Fube no tiene, nada de alarmismo. Es la parte que declaramos en el aviso de cada artículo.
Lo revisa quien no lo ha escrito
Antes de que un texto salga de la cola pasa por una revisión independiente que no comparte contexto con quien lo redactó, y que juzga exactitud fiscal, originalidad y claridad con criterio escéptico. Existe justamente porque un autor que se revisa a sí mismo racionaliza sus errores en lugar de encontrarlos.
Nada llega a producción sin que lo lea una persona
El sistema publica en un entorno de pruebas, nunca directamente en la web. Un miembro del equipo de Fube lee lo que va dentro y decide si sale. Ese paso no está automatizado y no lo vamos a automatizar.
Lo que queda en duda no se publica
Cuando una afirmación fiscal no se puede confirmar, el artículo se queda en borrador con la pregunta anotada, en lugar de publicarse con una versión aproximada. Y cuando un dato es correcto pero conviene confirmarlo, el artículo sale marcado para revisión humana.
Lo publicado se vuelve a mirar
La normativa cambia y un artículo correcto envejece. Un repaso periódico audita lo que está vivo, avisa de lo que ha caducado y aplica sólo arreglos seguros —enlaces rotos, referencias, metadatos—. Cualquier cambio de fondo fiscal pasa otra vez por una persona. Los artículos que hablan de un momento concreto no se «refrescan»: se marcan como contenido de archivo, para que sepas desde cuándo estás leyendo.
Lo que esto no es
Nada de lo que publicamos es asesoramiento fiscal, contable, laboral ni jurídico, y no puede serlo: no conocemos tu caso. Explicamos la norma general y te remitimos a la fuente oficial para que puedas comprobarla. Para tu situación concreta, la respuesta la tiene tu asesoría.
Si encuentras un error
Escríbenos y lo corregimos. No borramos el artículo ni cambiamos el texto en silencio: cuando una corrección afecta al fondo, el artículo queda marcado con la fecha en que se actualizó, para que se vea qué versión estás leyendo.
Facturar bien, por fin sin sustos.
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