Factura con varios números de IVA/IGIC: cuando el cliente tiene actividad en dos territorios
Un mismo cliente con presencia en la Península y en Canarias no tiene "dos números de IVA": o es una sola empresa con actividad en los dos sitios, o son dos empresas distintas. Qué mirar antes de decidir si la factura lleva IVA o IGIC, y qué NIF le corresponde a cada una.
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Miguel factura habitualmente a un cliente que, de un tiempo a esta parte, ya no encaja en la casilla de siempre: le dicen que ahora también tiene un centro de trabajo en Canarias, o que la próxima factura hay que emitirla a "la matriz de Madrid" y no a "la oficina de Las Palmas" con la que llevaba tratando meses. La pregunta que llega es siempre la misma — ¿con IVA o con IGIC? ¿a qué NIF? — y adivinar sale caro: una factura al territorio o al NIF equivocado se rectifica, y mientras tanto arrastra un impuesto mal aplicado.
Antes de nada: un NIF no tiene "varios números", tiene una empresa detrás
Es la confusión de fondo y conviene despejarla ya: el NIF identifica a una entidad, no a un territorio. Si un cliente parece tener actividad "en dos sitios a la vez", casi siempre es una de estas dos situaciones, y se resuelven de forma distinta:
- Es la misma empresa (un único NIF) que factura, entrega o presta servicios tanto en la Península como en Canarias — un almacén, un centro de trabajo o un cliente final en cada lado.
- Son dos empresas legalmente distintas del mismo grupo — una matriz en Madrid y una filial en Las Palmas, cada una con su propia razón social y su propio NIF — que comparten marca, interlocutor de compras o hasta el mismo departamento de administración, pero no la personalidad jurídica.
"Varios números de IVA/IGIC" para el mismo cliente casi siempre es el segundo caso: no hay un NIF con dos números, hay dos clientes reales aunque en tu agenda parezcan uno solo.
Si es la misma empresa: lo que manda es la operación, no el domicilio social
Cuando el NIF es el mismo, el impuesto no depende de dónde tenga la sede fiscal el cliente, sino de dónde ocurre esa operación en concreto:
- Si entregas mercancía, manda el destino físico de la entrega, no el domicilio social de quien la pide. Vender desde la Península a un centro en Canarias es una operación distinta a vender a un centro en Madrid, aunque el pedido lo curse la misma persona y el mismo NIF. Este caso ya está resuelto con detalle en facturar a Canarias, Ceuta o Melilla desde la Península.
- Si prestas un servicio, la regla general entre empresas es que se localiza donde el cliente tiene la sede de su actividad económica o, si el servicio se dirige de verdad a un establecimiento permanente suyo situado en otro territorio, donde radica ese establecimiento. Es la misma lógica en IVA (art. 69.Uno.1º de la Ley del IVA) y en IGIC (art. 17 de la Ley 20/1991): no gana automáticamente la sede social, gana el establecimiento que recibe y usa el servicio.
Dicho de otro modo: si un servicio se ha contratado, se presta y se aprovecha en el centro de Canarias de tu cliente, se localiza en Canarias aunque la sede social de la empresa esté en Madrid — y al revés.
Cómo saber, en la práctica, a qué establecimiento va dirigido el servicio
La ley no da una fórmula que se pueda aplicar de memoria; da un criterio, y el criterio hay que aterrizarlo con lo que tengas delante:
- Quién ha encargado el servicio — el pedido, el contrato o el correo que lo confirma suele decir para qué centro o departamento es.
- Dónde se presta o se usa realmente — no es lo mismo facturar una consultoría que se desarrolla íntegramente en Canarias que una gestión centralizada desde Madrid que afecta a los dos territorios.
- Quién paga la factura — no decide por sí solo, pero es un indicio más cuando el resto no es concluyente.
Cuando la respuesta no sea evidente, lo prudente es dejar constancia por escrito de qué criterio has aplicado y por qué — te sirve para justificarlo si Hacienda pregunta más adelante — y, en los casos límite, confirmarlo con tu asesoría antes de emitir. Esto no es indecisión: es exactamente lo que hace cualquier gestoría ante un caso ambiguo.
Si en realidad son dos empresas: son dos clientes, no uno con dos caras
Cuando la matriz y la filial son personas jurídicas distintas, tratarlas como un único cliente al que le cambias el NIF factura a factura es lo que de verdad genera errores: numeración que salta entre las dos, IGIC aplicado con los datos fiscales de la matriz peninsular, o al revés.
La forma de que esto no dependa de acordarte cada vez es mantenerlas como dos fichas de cliente separadas, cada una con su propio NIF. En Fube, la ficha de cliente guarda el perfil fiscal de cada empresa —IVA, IGIC o IPSI, según le corresponda— para que el impuesto se aplique solo, sin tener que elegirlo a mano en cada factura ni arriesgarte a mezclar los datos de una empresa con el NIF de la otra.
Preguntas frecuentes
¿Puede una misma empresa tener a la vez un NIF de IVA y otro de IGIC? No. El NIF identifica a una única entidad. Si ves dos números distintos para lo que parece "el mismo cliente", hay dos empresas detrás (o una empresa y un establecimiento permanente registrado aparte), no un NIF con dos números.
Me he equivocado de territorio o de NIF al facturar, ¿qué hago? Se corrige con una factura rectificativa: anula la incorrecta y emite la que corresponde al territorio y al NIF reales. No se edita la factura ya emitida.
¿Cambia algo con Verifactu según el territorio? No en lo esencial: Fube envía el registro de facturación a la AEAT tanto si la factura lleva IVA como si lleva IGIC — el territorio decide el impuesto, no si se verifactura.
No consigo que el cliente me aclare a qué centro va dirigido el servicio, ¿qué hago? Pregúntaselo directamente y deja constancia de la respuesta por escrito; es el dato que sostiene tu criterio si más adelante hay que justificarlo.

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