Seguro de crédito y caución: cómo proteger tus facturas de clientes grandes
Qué cubre el seguro de crédito (impago por insolvencia de un cliente) y en qué se diferencia del seguro de caución (garantiza tus propias obligaciones frente a un tercero). Cuándo tiene sentido para autónomos y pymes que concentran facturación en pocos clientes.

Un solo cliente te representa el 40 % de tu facturación. Va cumpliendo, paga con algo de retraso pero paga, y llevas años trabajando así. Hasta que un día entra en concurso de acreedores y esas facturas ya emitidas —trabajo hecho, IVA repercutido, todo correcto— se quedan sin cobrar. No es un retraso que se resuelve con un recordatorio: es una pérdida que puede poner en riesgo tu propio negocio.
Para ese escenario existe el seguro de crédito: un seguro que indemniza el impago de tus clientes por insolvencia. Se confunde a menudo con el seguro de caución, que es otra cosa bastante distinta. En esta guía ves qué cubre cada uno, en qué se diferencian y cuándo tiene sentido contratarlos si facturas a pocos clientes pero grandes.
Seguro de crédito: cubre que TE paguen a ti
El seguro de crédito (también llamado seguro de crédito comercial) protege tus cuentas por cobrar: las facturas que ya has emitido y que un cliente no paga porque cae en insolvencia o concurso. La aseguradora analiza la solvencia de tus clientes, te asigna un límite de crédito por cada uno (hasta cuánto cubre si ese cliente impaga) y, si se produce el siniestro, te indemniza un porcentaje del importe pendiente —habitualmente entre el 80 % y el 90 %, según la póliza y la aseguradora—.
Lo importante: no cubre cualquier retraso. Cubre el impago definitivo por insolvencia (concurso, quiebra, o un impago prolongado que la aseguradora reconoce como tal tras un periodo de espera), no que un cliente tarde dos semanas de más en pagar. Para eso están los recordatorios y la gestión habitual de facturas impagadas, no el seguro.
Además de indemnizar, la mayoría de pólizas incluyen dos servicios que muchas pymes valoran tanto como la indemnización:
- Clasificación de riesgo de tus clientes: la aseguradora vigila la solvencia de cada cliente asegurado y te avisa si empeora, antes de que dejes de cobrar. Es información que tú solo no tendrías.
- Gestión del recobro: si un cliente no paga, la aseguradora se encarga de reclamarlo (a veces con su propio departamento de recobro o abogados), lo que te quita esa gestión de encima.
Seguro de caución: garantiza que TÚ cumples
El seguro de caución no protege tus facturas: garantiza a un tercero (un beneficiario) que tú vas a cumplir una obligación. Si no la cumples, la aseguradora paga al beneficiario en tu lugar y luego te reclama a ti ese importe. Funciona como alternativa a un aval bancario, pero sin inmovilizar el mismo dinero en el banco.
Casos habituales donde se usa:
- Licitaciones públicas: la garantía provisional o definitiva que te exigen para presentarte a un concurso o para firmar un contrato con la Administración.
- Fianzas de alquiler de local: en vez de dejar dos o tres meses de fianza en efectivo, contratas una caución que cubre ese importe.
- Anticipos de clientes: si un cliente te paga por adelantado y exige una garantía de que, si no entregas, le devuelves el dinero.
En resumen: el seguro de crédito te protege a ti si otro no te paga; el de caución protege a un tercero si tú no cumples. Se comercializan a menudo por las mismas aseguradoras y por eso se mencionan juntos, pero resuelven problemas opuestos.
Cuándo tiene sentido para un autónomo o pyme
Ninguno de los dos es para todo el mundo. El seguro de crédito compensa cuando:
- Concentras facturación en pocos clientes grandes: si el 30-40 % de tu facturación depende de uno o dos clientes, un impago por insolvencia te puede dejar tocado de verdad.
- Facturas a plazo largo (60-90 días) a empresas que no controlas del todo: cuanto más tiempo pasa entre emitir y cobrar, más tiempo tiene el cliente para empeorar su solvencia.
- Quieres crecer con clientes nuevos sin asumir todo el riesgo de una empresa que aún no conoces: el análisis de solvencia de la aseguradora te sirve de segunda opinión antes de darle crédito comercial.
Y pesa menos cuando facturas a muchos clientes pequeños con importes bajos —el impago de uno no compromete el negocio— o cuando ya trabajas casi siempre con cobro anticipado o al contado.
El seguro de caución, por su parte, solo entra en juego si tu actividad pasa por licitaciones públicas, alquileres con fianza alta o anticipos de clientes que exigen garantía. Si no es tu caso, no lo necesitas.
Lo que cuesta y lo que no cubre
El coste del seguro de crédito se calcula como un porcentaje sobre tu facturación asegurable (normalmente entre el 0,2 % y el 0,8 %, según el sector y el riesgo de tu cartera de clientes), no sobre una factura suelta. A eso hay que sumar que la aseguradora puede rebajar o retirar el límite de crédito de un cliente si su solvencia empeora, dejando esa factura futura sin cobertura desde ese momento. Como con cualquier seguro, conviene leer la letra pequeña: franquicias, plazos de espera antes de declarar el siniestro y exclusiones concretas varían mucho entre aseguradoras, así que pide varias ofertas antes de decidir.
Como gasto necesario para tu actividad, la prima del seguro suele ser deducible; si tienes dudas sobre tu caso concreto, confírmalo con tu asesoría.
Ni el seguro de crédito ni el de caución sustituyen a un buen control de tus cobros. Ninguna aseguradora te va a indemnizar un simple retraso, y para que el análisis de riesgo funcione necesitas datos limpios: qué le has facturado a cada cliente, cuánto te debe y cómo paga habitualmente —el mismo histórico que necesitas para detectar a un cliente moroso antes de que se complique.
Si lo que buscas no es cubrir el riesgo de impago sino adelantar el cobro de una factura ya emitida, esa es otra herramienta distinta: el anticipo de facturas o factoring. Ambas pueden convivir: el factoring sin recurso, de hecho, incluye un seguro de crédito integrado en el propio servicio.
El papel de un buen control de cobros
Antes de plantearte un seguro de crédito, merece la pena mirar hacia dentro: ¿tienes claro qué clientes empiezan a tardar más de la cuenta? La gestión de cobros de Fube calcula el nivel de riesgo de cada cliente con facturas impagadas y programa recordatorios escalonados antes de que un retraso puntual se convierta en un problema serio. Esa información —cuánto te debe cada cliente, desde cuándo y con qué frecuencia se retrasa— es exactamente la que necesitas para decidir si te compensa asegurar tu cartera o para preparar la documentación que te pedirá la aseguradora si finalmente contratas la póliza.
Una cosa hay que dejarla clara: Fube no vende seguros de crédito ni de caución. Eso lo contratas con una aseguradora o un correduría especializada. Lo que Fube te da es la visibilidad de tus cobros y el histórico de cada cliente para que llegues a esa negociación —o decidas que no la necesitas— con datos, no con intuición.
Preguntas frecuentes
¿El seguro de crédito cubre cualquier retraso en el pago?
No. Cubre el impago por insolvencia (concurso, quiebra o un impago prolongado reconocido como tal tras el periodo de espera de la póliza), no un retraso puntual de unos días o semanas. Para eso sirve el seguimiento habitual de tus vencimientos y los recordatorios de pago.
¿Puedo asegurar solo a un cliente concreto, el que más me preocupa?
Depende de la aseguradora y de la modalidad. Algunas pólizas exigen asegurar toda tu cartera de clientes B2B (o un porcentaje mínimo de tu facturación) para evitar que solo asegures a los más problemáticos; otras permiten pólizas más selectivas. Pide condiciones concretas a varias aseguradoras, porque varían bastante.
¿Es lo mismo un aval bancario que un seguro de caución?
Cumplen la misma función frente al beneficiario (garantizar que cumples una obligación), pero el aval bancario inmoviliza una línea de tu banco y suele contar dentro de tu riesgo bancario, mientras que la caución no consume esa línea porque la asume una aseguradora. Por eso muchas empresas prefieren la caución para no agotar su capacidad de crédito con el banco.
¿Fube gestiona el cobro de un seguro de crédito o de caución?
No. Fube es tu software de facturación: te muestra el nivel de riesgo de cada cliente, ordena tus vencimientos y programa recordatorios de cobro. Contratar, tramitar o cobrar un siniestro de un seguro de crédito o de caución se hace directamente con la aseguradora.
Concentrar mucha facturación en pocos clientes no es un error, pero sí un riesgo que conviene medir. El seguro de crédito y el de caución son dos herramientas distintas para dos problemas distintos; antes de contratar cualquiera de los dos, asegúrate de tener tus cobros y tu histórico de clientes bajo control. Con Fube llevas esa foto siempre a la vista —con plan gratuito para siempre— para decidir con datos cuándo un seguro compensa y cuándo no.



