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Formas de pago en la factura: cómo fijarlas para cobrar mejor

Indicar bien la forma de pago, el vencimiento y el IBAN en cada factura no es un detalle: es lo que hace que el cliente te pague antes y sin excusas. Te contamos qué poner, qué implica cada método y cómo dejarlo claro desde el primer documento.

Equipo Fube · 5 de julio de 2026 · 7 min de lectura
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Formas de pago en la factura: cómo fijarlas para cobrar mejor

Emites la factura, la envías y esperas. Pasan los días y el dinero no llega. Cuando por fin preguntas, la respuesta es la de siempre: "es que no sabía muy bien cómo pagarte" o "no encontraba el número de cuenta". No es mala fe: es una factura que no dejaba claro cómo y cuándo había que pagar.

Las formas de pago y las condiciones de pago que pones en cada factura son, para muchos autónomos y pymes, la palanca de tesorería más barata que existe. No cuestan nada, no dependen del banco y, bien puestas, quitan de en medio la mayoría de las excusas para pagar tarde. Esta guía es para quien factura a otros autónomos, a empresas o a particulares y quiere que cobrar deje de ser una negociación cada mes.

Qué son las condiciones de pago de una factura

Bajo la etiqueta de "condiciones de pago" caben en realidad tres cosas distintas, y conviene separarlas porque cada una resuelve un problema:

  • La forma (o método) de pago: cómo quieres que te paguen —transferencia, domiciliación, Bizum, efectivo…—.
  • El plazo o vencimiento: para cuándo esperas el cobro (al contado, a 15 días, a 30…).
  • Los datos para pagar: el IBAN de tu cuenta, el correo o el teléfono asociado al método, o la referencia que debe indicar el cliente.

Ninguno de los tres es obligatorio por normativa para que la factura sea válida —los requisitos legales van por otro lado—, pero los tres juntos son lo que convierte un documento en algo que el cliente puede pagar sin escribirte para preguntar. Una factura que solo dice "transferencia" y esconde el IBAN en un correo de hace tres semanas está pidiendo, sin querer, que la paguen tarde.

Las formas de pago más habituales (y qué implica cada una)

No todas las formas de pago funcionan igual ni te dan el mismo control sobre cuándo entra el dinero. Estas son las que usan a diario los autónomos y pymes:

Transferencia bancaria

La más común en el B2B. El cliente ordena el pago a tu IBAN cuando le llega la factura o cuando vence. Es sencilla y sin comisiones para ti, pero la iniciativa es del cliente: si se despista, no hay pago. Aquí lo decisivo es que el IBAN correcto viaje en la propia factura, no aparte.

Domiciliación (adeudo directo SEPA)

Le das la vuelta a la transferencia: en lugar de esperar a que el cliente pague, eres tú quien genera el cobro en la fecha de vencimiento. Es ideal para clientes recurrentes (cuotas, iguala, mantenimiento). A cambio, necesitas su autorización previa —el mandato SEPA— y trabajar con el fichero de adeudos que tu banco procesa. Lo vemos en detalle en la guía sobre la remesa SEPA y cómo domiciliar cobros.

Bizum

Cada vez más presente entre autónomos que facturan a particulares o importes pequeños: inmediato y cómodo para el cliente. Se indica en la factura con el teléfono asociado. Te contamos cuándo encaja —y cuándo no— en Bizum para autónomos.

Tarjeta, PayPal y otros métodos digitales

Encajan sobre todo con clientes particulares o ventas puntuales. En la factura se indican como forma de pago aceptada para que el cliente pague por esa vía; ten en cuenta que la mayoría llevan comisión del proveedor del servicio y que el cobro se gestiona en su plataforma, fuera de tu programa de facturación.

Efectivo

Sigue siendo válido para importes pequeños, con el límite legal de pagos en efectivo vigente. Deja rastro escrito de que la factura se cobró en metálico para que tu tesorería cuadre después.

Un consejo transversal: no hace falta ofrecer todas. Ofrece las dos o tres que de verdad te convienen y que le pongan fácil pagar al tipo de cliente que tienes. Demasiadas opciones despistan; muy pocas, frustran.

El vencimiento: el dato que casi nadie pone (y más cobra)

La forma de pago dice cómo; el vencimiento dice cuándo. Y es justo el campo que más facturas olvidan. Sin una fecha de vencimiento explícita, "cuándo se paga" queda al criterio del cliente, que casi nunca corre a tu favor.

Poner un vencimiento claro —"pago a 15 días", "vencimiento el 31 de julio"— hace tres cosas a la vez: fija una expectativa, te da una fecha objetiva a partir de la cual reclamar y te permite hacer seguimiento sin depender de la memoria. Si facturas a empresas o a la Administración, además existen plazos legales de pago que conviene conocer antes de pactar los tuyos; los explicamos en la guía sobre la ley de morosidad y los plazos de pago. Para tu caso concreto, tu asesoría es la mejor referencia.

Buenas condiciones de pago = menos impagos

Fijar bien las condiciones no es burocracia: es la primera línea de defensa contra la morosidad. Algunas prácticas que marcan la diferencia:

  1. El IBAN, siempre en la factura. Que el cliente no tenga que buscarlo. Un dato a mano paga antes que un dato prometido.
  2. Un vencimiento explícito en cada documento. Sin fecha no hay retraso; con fecha, sí.
  3. Domiciliación para lo recurrente. Si un cliente te paga todos los meses, no dependas de que se acuerde: propón el adeudo directo.
  4. Ofrece la vía más cómoda para ese cliente. Al particular, Bizum; a la empresa, transferencia o domiciliación.
  5. Haz seguimiento de lo que vence. Saber qué está pendiente y desde cuándo es lo que te permite reclamar a tiempo, con recordatorios amables antes de que la cosa se enquiste.

Cuando aun así alguien no paga, tener las condiciones claras desde el principio te da una posición mucho más firme para reclamar. Lo desarrollamos en cómo gestionar las facturas impagadas.

Cómo lo pone fácil Fube

En Fube las formas de pago se eligen una vez y trabajan solas en cada factura. Al emitir un documento marcas los métodos que aceptas —transferencia, adeudo directo SEPA, Bizum, PayPal, tarjeta o efectivo— y cada uno aparece en el PDF con su dato correspondiente: el IBAN, el correo de PayPal, el teléfono de Bizum… sin que lo escribas a mano cada vez. Puedes verlo en la página de métodos de cobro en factura.

El IBAN, además, se rellena siguiendo un orden lógico —la cuenta del documento, luego la de la serie de facturación y, si no, la predeterminada de la empresa—, de modo que cada línea de negocio cobra donde le toca. Y el medio de pago viaja también al Facturae cuando facturas a la Administración, sin retoques.

Conviene ser claro con el alcance, sin vaporware: Fube indica la forma de pago en la factura y hace seguimiento del vencimiento y del estado de cobro (cobrado, pendiente, vencido), pero no es una pasarela de cobro. Para la domiciliación, genera el fichero de adeudos SEPA que tú subes a tu banco —Fube no mueve el dinero ni conecta con la entidad—. Y para pagos por Bizum, tarjeta o PayPal, el cobro se realiza por esa vía externa; en la factura solo consta como método aceptado. Si además quieres que nadie se pase de fecha, los recordatorios de cobro automáticos avisan al cliente por ti antes y después del vencimiento.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio indicar la forma de pago en la factura?

No es un requisito legal para la validez de la factura, pero sí una buena práctica de gestión: reduce las dudas del cliente y los retrasos. Lo que sí conviene revisar son los datos obligatorios generales de toda factura, que van aparte de las condiciones de pago.

¿Puedo ofrecer varias formas de pago en la misma factura?

Sí. Puedes indicar todas las que aceptes y cada una aparece con su dato correspondiente para que el cliente elija la que prefiera. Nuestro consejo es no abrumar: ofrece las dos o tres que mejor encajen con ese cliente.

¿Qué diferencia hay entre transferencia y domiciliación?

En la transferencia es el cliente quien ordena el pago a tu cuenta; en la domiciliación (adeudo directo SEPA) eres tú quien genera el cobro en la fecha de vencimiento, con la autorización previa del cliente mediante un mandato. La domiciliación es más cómoda para cobros recurrentes.

¿Qué vencimiento debo poner?

El que pactes con tu cliente, teniendo en cuenta los plazos legales de pago cuando facturas a empresas o a la Administración. Lo importante es que haya una fecha explícita en la factura; sin ella, es difícil saber cuándo empieza el retraso.

En resumen

Cobrar mejor no siempre depende de facturar más: muchas veces depende de dejar claro, en cada factura, cómo y cuándo te tienen que pagar. Una forma de pago adecuada al cliente, un IBAN a la vista y un vencimiento explícito eliminan la mayoría de las excusas antes de que aparezcan. Con Fube, esas condiciones se configuran una vez y se rellenan solas en cada documento, para que la próxima factura que envíes ya lleve puesto todo lo necesario para cobrar a tiempo.

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